Ultimas Entradas

El Origen del Vudu



El Origen del Vudu

¿Quién no sabe lo que es el vudú?. Creo que la mayoría hemos visto muchas películas o hemos leído novelas, en que uno de sus temas o hacen referencia al Vudú. Pero la gran mayoría desconocen el orígen como también en qué consiste ésta práctica.
El vudú es tan antiguo como la propia África, continente del que procede. Gracias a la numerosas novelas y películas de terror, su imagen se ha deteriorado tanto que enseguida se le asocia con sacrificios humanos, sangre, adoración al diablo, muñecos con alfileres clavados, etc.… cosas que para nada se parecen a la esencia de esta antigua religión.

Su origen se produjo en diferentes partes de África Occidental mucho antes de que los europeos comenzaran la trata de esclavos. Se dice que pudo originarse en las tribus Fon, Yoruba y Ewe que habitan en el territorio bañado por el Golfo de Benín (desde Ghana hasta Nigeria) pero se desconoce el momento exacto en el tiempo. A pesar de ello, algunos historiadores estiman que su antigüedad aproximada es de 10000 años.

Fue la inmigración forzada de esclavos africanos de diferentes grupos étnicos las que hicieron posible la difusión de esta antigua tradición. Fueron precisamente ellos los que empezaron a fusionar sus prácticas con otras que fueron absorbiendo de sus compañeros creando una nueva religión, mezcla de muchas etnias africanas.

Esta religión fue prohibida durante la esclavitud y luego durante la Reconstrucción en los Estados Unidos, pero mantuvo la mayoría de sus elementos de África Occidental siendo hoy en día utilizada por millones de personas en todo el mundo, en África, el Caribe, Centroamérica, América del Norte y del Sur, bajo formas diversas, a menudo con elementos del catolicismo mezclado.
La palabra vudú o voodoo, o vodoun, significa Dios Creador o Gran Espíritu. Su origen procede de la palabra africana “Vodu” (oveja), nombre para un demonio específico o deidad tutelar. Con el paso del tiempo el término pasó a llamarse Voodoo o Hoodoo al traducirse a inglés americano a través de la cultura africana criolla residente en Lousiana, y muy especialmente en la ciudad de Nueva Orleans. 

Varios historiadores europeos recalcan que la palabra actual vudú no es más que una transliteración de las palabras francesas tous vous, que significa “todos ustedes” que fue originada debido a la importante colonización francesa de Lousiana. En cambio la palabra Vudon y Vodoun se utilizan para describir las deidades brasileñas así como las de África Occidental, y en la diáspora africana.
Cuando la palabra vudú se escribe con mayúscula, denota la religión africana, cuando se escribe en minúscula engloba la espiritualidad, la tradición popular.

A pesar de que el vudú es una de las más antiguas religiones del mundo, ha sido generalmente caracterizada como una bárbara y primitiva práctica, basada en la superstición y el espectáculo. Gran parte de esta imagen sin embargo, se debe a la connotación negativa que tiene la cultura europea con respecto a la africana.

Cuando los esclavistas trajeron estos pueblos a través del océano hasta las Américas, los africanos trajeron su religión con ellos. Sin embargo, al igual que se hizo con la lengua, cultura y patrimonio de los esclavos, esta religión no tuvo más remedio que adoptar formas diferentes. Tenía que ser practicada en secreto, ya que en algunos lugares se castigaba la manifestación de esta religión con la muerte, y tuvo que adaptarse a la pérdida de sus lenguas africanas.

Para sobrevivir, el vudú también adoptó muchos elementos del cristianismo ya que la mayoría de los esclavos fueron cristianizados a la fuerza. Así fue como sus espíritus a menudo tomaron el nombre y algunos de los atributos de los santos cristianos.
abomey-voodoo-ritual

Antigua pintura Candomblé brasileña

Esta lucha religiosa duraría durante tres siglos, pero ninguno de los castigos o prohibiciones hizo que la fe de los africanos desapareciera. El vudú acabó sobreviviendo en las condiciones más duras y acabó como una religión legítima en varias zonas del mundo, como Brasil, donde se le llama “Candomblé” y en el Caribe de habla inglesa, donde se le llama “Obeah”, y en África occidental donde son creyentes devotos. En las antiguas Islas Españolas, el vudú inspiró una nueva religión que se conoce como Santería, una creencia con ciertos tintes del vudú, influida especialmente por el cristianismo (la adoración de los Santos). En la mayoría de los Estados Unidos sin embargo, el vudú fue casi erradicado a excepción de ciertas zonas como Nueva Orleans gracias a la emigración a esta ciudad de los haitianos que residían en Cuba. Ellos trajeron consigo a sus esclavos que incorporaron sus ritos y creencias a los de la población de esclavos existentes. De esta forma, el vudú significa, para la mayoría de los afro-americanos, otra parte de su patrimonio que sólo tienen que intentar redescubrir.

La esencia del vudú

El universo es todo uno. Según esta religión y muchos espiritistas no estamos separados, todos somos partes diferenciadas de uno mismo. Somos espejos de las almas de otros. El ritual del vudú es sencillo y sangriento a la vez: se invoca a los loa a través de un baile frenético al son de tambores y cánticos, a la espera de que algún espíritu menor posea a los asistentes. El ritual se realiza generalmente los sábados por la noche en el houmfor, el edificio o casa en donde las reliquias sagradas, que han pertenecido a los muertos, se guardan, y en donde ofician de sacerdotes y sacerdotisas el hourgan y la mambo, respectivamente. Ellos son los encargados de dibujar en el suelo los veves o símbolos mágicos y de iniciar las libaciones propiciatorias. Todo el ritual del vudú se encamina a ganar el favor de los loa, quienes se dignarán a poseer a los fieles y concederles deseo de prosperidad, cura o destrucción de los enemigos. El ritual debe necesariamente finalizar con una muerte, en la mayoría de los casos de gallinas o un cabrito, lo que lo emparenta con el brujeril sacrificio del macho cabrío. Se ha acusado a los practicantes de realizar sacrificios humanos, pero salvo que éstos se lleven a cabo en el más estricto secreto, la acusación puede ser un prejuicio. La señal de que los loa se han apoderado de los peticionantes es cuando éstos comienzan a bailar frenéticamente, lanzar alaridos y balbucear. En general, presupone que los loa han aceptado las peticiones.

El Vudú de Haití

El Vudú de Haití, en su sentido más estricto, tiene muy poco que ver con la versión escalofriante que utilizó el cine, con zombis y muñecos clavados con agujas.
Este tópico es el resultado de confundir el vudú con las prácticas mágicas de los brujos o hechiceros haitianos, llamados bokors, los cuales no forman parte del sistema religioso, sino que, más propiamente, se inscribirían dentro del ámbito de la llamada Magia Negra, aunque en la práctica el límite entre ambos es bastante confuso. Ese hecho, unido a la fama que adquirió el “ejército rebelde caníbal” durante la independencia y la etapa del dictador Duvalier, contribuyó a la imagen negativa del Vudú.

BOKORS

Los bokors, son brujos o hechiceros haitianos que interpretan el vudú de una forma degenerada y diabólica, y que tiene poco que ver con la teología del vudú estricta que practican los sacerdotes llamados “houngan” o las sacerdotisas llamadas “mambo”, aunque en muchos casos sus prácticas pueden tener similitud. Los conceptos de los Bokors se basan en su reinterpretación del vudú, heredada bien de otros brujos ya fallecidos y que fueron sus maestros, como de diversas sociedades secretas de brujería. Tienen un gran poder de persuasión y son respetados y temidos.
Sus rituales y ceremonias divergen del vudú tradicional, y cada bokor mantiene su propio esquema de ceremonia, aunque casi todos se someten a la influencia de Lucifer y de lo que podríamos denominar “magia negra”.

En general, sus templos están en zonas apartadas de otras casas, incluso en lugares de difícil acceso para una persona que no sea del pueblo, aunque todos en el entorno conocen su existencia. Sus casas mantienen la propia vivienda y los anexos de la misma, donde están ubicados los altares y lugares de imploración a Lucifer. También mantienen altares con diversos fetiches en el exterior, protegidos exclusivamente por un techo con hojas de palma. Los altares divergen de un bokor a otro, aunque existen elementos comunes en muchos de ellos, como son numerosos cráneos humanos, cuchillos y puñales, tambores y una cruz de hierro bajo la que hacen fuego. Sobre la pared de sus templos existen pinturas y dibujos con los signos propios de cada bokor, tales como la imagen de Santiago 

Matamoros en una actitud agresiva, la serpiente, y otros más complejos. Los colores predominantes de estos murales son el rojo y el azul fuerte, coincidentes con los colores de la bandera haitiana, que nació dos años antes de la independencia, cuando un famoso esclavo rasgó y arrancó la franja blanca de la bandera de sus colonos blancos, los franceses.
Desde la lejanía, sus casas se pueden reconocer por la existencia de palos altos con alguna bandera de un solo color, preferentemente rojo. En el exterior de la vivienda siempre se encuentran algunos hombres que siguen las ordenes del bokor y que permanecen en el lugar si él se ausenta.
El bokor puede vestir de forma diferente según el tipo de ceremonia, aunque la túnica roja con el paño rojo en la cabeza es el atuendo más utilizado, preferentemente en los rituales satánicos, en los que suelen sacrificar algún animal, cantar al ritmo hipnótico de los tambores, gritar, o dar latigazos delante del altar exterior donde una cruz ardiendo da el inicio al rito y abre la puerta a los espíritus para entrar en la ceremonia.
La gente acude a ellos por múltiples razones, aunque las principales son pedir protección contra el demonio, consejos, suerte, fidelidad, o daños para otra persona o clan, incluyendo la petición de muerte.

Los bokors están vinculados a uno de los hechos y mitos más escalofriantes y oscuros de Haití, los zombis, que el cine reinterpreto en múltiples films.
La historia de los zombis ha sido objeto de múltiples investigaciones desde el punto de vista científico, principalmente por Brad Wellman, Wade David o el Doctor Antoine Villers. Se descubrió la existencia de individuos esclavizados, sin voluntad propia y bajo una obediencia total a un bokor. Su origen es fruto de la alquimia de los bokors, que tras elaborar una compleja sustancia química, se la suministraban a un individuo de otro pueblo. Esta sustancia una especie de droga-veneno, reduce a la víctima a un estado catatónico comparable con la muerte; en ese estado, se concluía dando por muerto al individuo y se procedía a su entierro. 

Esa misma noche, el bokor y sus fieles, desenterraban a la victima y la trasladaban a su casa lejos de ese pueblo. Aplicándole otra sustancia la víctima recuperaba las constantes vitales normales, pero su cerebro permanecía dañado y sumido en una amnesia permanente, con un comportamiento autómata y de plena sumisión a la voluntad del bokor, que los podia utilizar incluso para cometer actos violentos, aunque habitualmente servían de peones o esclavos de tareas básicas. La sustancia se aplicaba periódicamente con nuevas dosis sobre el individuo con el fin de mantenerlo esclavo de por vida.

Tras múltiples análisis químicos se detectó que la sustancia contenía principalmente tetradotoxina, veneno neurotóxico que se encuentra en el pez globo y en algunas ranas venenosas. Este ingrediente combinado con otras sustancias, como la datura metal y datura stramonium que se obtiene de diversas plantas, produce un estado de amnesia permanente.



El vudu y sus misterios



No, no hablo de los tipicos muertos vivientes de las pelis de terror de hace años, ni de los experimentos cientificos fallidos de el ejercito de un pais, hablo de victimas del voodoo cosa que en Haiti no es tabú. Por lo menos no lo es tanto como en otros paises, les contamos de que se trata y les mostramos imagenes de algunos de los supuestos “zombies” de Haiti, algunas imagenes pueden ser demaciado fuertes, se recomienda leer el post con discrecion, como siempre la bibliografia se encuentra al final de el post.


Primero hablaremos un poco del vudú(voodoo)

la sola palabra vudú evoca espeluznantes imágenes de muertos vivientes, de muñecas de cera con alfileres clavados, y otros ritos igualmente oscuros.

En realidad, el vudú es una creencia religiosa sincrética, es decir, una mezcla de catolicismo y antiguas practicas africanas, incluidos elemento fetichistas y distintos tipos de magia, como la blanca, la negra y la gris, que es una mezcla de las dos anteriores. Sin embargo, no se puede negar que la primera, la magia negra, es la más importante dentro del vudú y es la que le ha dado la imagen de que el vudú es, por fuerza, algo siniestro.

El origen del vudú es africano, pero fue llevado a Haití y Nueva Orleáns por los esclavos. Sus ritos se practican entre cantos, sonidos de tambores y danzas. Sus dioses –a loa- representan las preocupaciones comunes a toda la humanidad: el amor, la finitud de la vida y la protección del hogar.

En sus manifestaciones más agresivas, los houngan, o sacerdotes, sacrifican animales y elaboran las famosas muñecas de cera o trapo, que atravesadas con alfileres causan dolor a la persona que representan. Junto a esto, la creencia en los zombies – es decir, un muerto resucitado al servicio de un brujo- ha dado la vuelta al mundo.

Ahora que saben un poco del vudú hablemos de los zombies resultantes del voodoo.

La mayoría de nosotros al escuchar las palabras zombie y real, las relacionaremos al instante con vudú, magia negra, Haití y superchería africana. No si motivo, ya que Haití es el único país que recoge en su código penal el castigo contra la zombificación. El artículo 246 recoge como intento de asesinato la inducción en una persona, por envenenamiento o empleo de ciertas sustancias, de un estado letárgico similar a la muerte. Y si esta persona es enterrada, aunque después sea exhumada con vida, tal intento pasa a ser considerado asesinato.



El origen de estas prácticas en éste y otros países caribeños se pierde en la noche de los tiempos, se dice que estas prácticas fueron traídas por los esclavos africanos que fueron llevados allí en tropel durante las épocas coloniales, aunque la “especialización” en este tipo de magia negra para lobotomizar a sus víctimas es bastante confusa.

Las primeras informaciones documentadas se remontan a principios del siglo pasado. William Seabrook, publicaba en 1929 “La isla mágica”, donde afirmaba haber visto con sus propios ojos a los muertos trabajando en los campos de caña de azúcar. Más tarde, otros escritores como Lafcadio Hearn o la periodista Inez Wallace tratarían el tema más a fondo y sus reportajes darían origen a las primeras películas sobre el género zombie, como el clásico “Yo anduve con un zombie”, de Jacques Tourneur, rodada en 1943 y que daría a conocer algunos casos de estos zombies “auténticos”.


Ya en los años 80 llegaría el trabajo quizás más contundente y mejor documentado sobre los zombis hasta la fecha. Se trata de la publicación del estudio realizado por el etnobotánico Wade Davis, titulado en España como “El misterio zombi (Edit. Martínez Roca)”. El libro de Davis daría a conocer los casos de algunos zombis, como el famoso Clairvius Narcisse y las técnicas y drogas usadas por los bokors para conseguir la catalepsia temporal en sus víctimas. “La serpiente y el arco iris”, título del libro en otros países, fue llevada al cine por Wes Craven y continuó con un nuevo libro titulado “Passage of Darkness” en los que se profundiza más a fondo en los aspectos farmacológicos y *****pológicos. La tesis planteada por Davis creó un gran revuelo entre la comunidad científica, con partidarios y detractores bien posicionados. No hay que pasar por alto en este punto que las farmacéuticas están más que interesadas en todo este asunto, ya que la búsqueda de un medicamento que mantuviera a los pacientes con las constantes vitales mínimas sin llegar a matarlos, sería la gallina de los huevos de oro. Los ejércitos pagarían una buena suma de dinero por tener en sus botiquines la pastilla milagrosa que mantuviese a sus heridos graves en estado de animación suspendida hasta el momento de poder ser “resucitados”.




Por el momento, los zombies están muy lejos de todos estos asuntos y simplemente han formado una especie de macabro subproletariado que ha servido a sus amos sin pedir nada a cambio al mismo tiempo que han sido utilizados como advertencia para aquellos que se han atrevido a desafiar a sociedades secretas y mafias que, a menudo en connivencia con el Gobierno, han ostentado el poder en secreto. Según distintas investigaciones, la zombificación también ha sido un castigo ejemplar que asociaciones políticas y criminales como la Vlinblindingue o la Bizango aplican a quienes se enfrentan a ellas o faltan a sus preceptos y extorsiones.

El polvo zombie

Davis y sus patrocinadores creían, acertadamente, que entre las fórmulas mágicas, los hechizos y sortilegios vudú, y los ungüentos y filtros de los brujos podía esconderse un secreto de extraordinarias posibilidades médicas.

Un excepcional anestésico capaz de limitar las constantes vitales del cuerpo hasta el límite de una muerte aparente, imposible de reconocer por ningún médico, y un antídoto que permitiese “revivir” al “muerto” en su tumba, provocándolo además una amnesia permanente y un estado alucinatorio constante, que lo convirtiese en un dócil, sumiso y obediente esclavo del bokor.

Lejos de ser producto de extraños sortilegios esotéricos, la zombificación es producto de una excepcional aplicación de la química natural por parte de los bokor. El polvo zombie es un compuesto elaborado a partir de un sin fin de productos de origen vegetal, animal y humano que, mezclados en su exacta proporción, producen el veneno más fascinante de la brujería afroamericana.




Extractos de plantas, huesos humanos, tarántulas, sapos venenosos, gusanos y otros ingredientes no menos pintorescos forman parte de ese polvo zombie cuyo principal elemento radica en tetradotoxina contenida en el pez-globo.

Éste es el veneno de origen animal más potente que existe. Conocido ya en Japón, el pez-globo es un exquisito manjar que los cocineros nipones consideran un auténtico plato de lujo. Pero precisamente la mortífera toxicidad de los ovarios de las hembras, que solo un chef experto sabe identificar, ha provocado numerosos casos de muerte por envenenamiento en restaurantes japoneses.

Para crear un zombie, el brujo lo envenena con la mezcla tóxica. Se le puede administrar en la comida, o frotándola sobre la piel. Un método común es espolvorearla alrededor de la casa de la víctima, para que ésta, al caminar descalza, la absorba a través de la planta de los pies o la respire al levantar el polvo cuando barra.

La tetraodotoxina del pez globo es 1200 veces más potente que el cianuro, y en un sólo pez hay suficiente para matar a 30 hombres adultos. La piel de la rana común (Bufo bufo) también puede ser letal. Tiene efectos alucinógenos, vasoconstrictores y epileptogénicos, especialmente si la rana se ha sentido en peligro. Una rana que nade un rato en el plato del perro será suficiente para tener algún efecto en el animal que beba de esa agua.




La mitad del trabajo es matar a la víctima. La otra mitad es desenterrarla. En Haití, los muertos son inhumados rápidamente, puesto que el calor y la humedad aceleran el proceso de descomposición. El brujo debe desenterrar rápidamente a su nuevo esclavo antes de que muera por asfixia. Una vez desenterrado, el brujo les da a comer datura (Datura stramonium), conocida también como toloache, un potente psicoactivo en la dosis correcta, y un veneno letal en la incorrecta.

La datura rompe cualquier lazo que pudiera conservar con la realidad después de haber sufrido el trauma de ser enterrado vivo, enloqueciéndolo y borrando todos sus recuerdos. El zombie no sabe que día es, donde está, ni como se llama. Permanece en un delirio psicótico semiconsciente. Son vendidos como esclavos y se les vuelve a suministrar datura en cuanto den muestras de empezar a recuperar sus sentidos y se les mata definitivamente en cuanto se vuelven demasiado viejos para seguir trabajando.




David, un medico e investigador de el caso nos habla un poco de la “zombificacion” en Haiti.


Como medico e investigador especial de una organización internacional de bienestar familiar, estuve estudiando varios casos de alegados “zombies” en Haiti hace 15 meses atrás. He aquí lo que descubrimos.

Los “zombies” como esos que salen en las películas no existen. Algunas personas que practican Vudu (Voodoo), han tomado personas sanas y las inducen – por medio de bebidas narcóticas – en un estado de “catatonia” que deja a esas personas casi entre la vida y la muerte. La persona termina teniendo signos vitales muy leves, casi imperceptibles, y logran convencer a los médicos que la persona ha muerto.

Luego, a los 3 o 4 días de la persona haber sido enterrada, los ayudantes del sacerdote vudu, se “roban” el cuerpo y con unos supuestos polvos mágicos, devuelven la vida a la persona fallecida.

Esa persona, generalmente despierta con daño cerebral severo, sin poder hablar, y con sus facciones corporales altamente afectadas por el daño al cerebro.

Una chiquilla de 14 anos que examine, se presento en su casa 5 días después de haber sido enterrada. Los vecinos salieron despavoridos al ver a la jovencita “fallecida” llegar a su casa. Aun hoy, muchos vecinos no se acercan a la familia de la chica.

Estos “encantamientos” muchas veces terminan causando la muerte real de las personas. Ninguna de esas personas que en realidad han fallecido, jamas han vuelto a la vida.

Fuentes Desconocidas -




Publicidad

Entradas mas Vistos

Publicidad

Entradas populares

 
Copyright © 2014 Fenomenos Paranormales
Blogger Templates